Oh mis queridos trenes abandonados
de la ría.
No podía irme del pueblo
sin abrazarlos con la mirada
de la última vez.
Hey! Están aquí,
existen, arrollados por la inhumanidad.
Vengan conmigo,
abracemos por un instante
los tiempos que han pasado.
Yo los he visto en otros siglos
asomando y viviendo;
ligeros como animales entre rieles,
en ese mundo de humo
que eran los cielos del carbón.
Hey, abandonados al mar,
errabundos, vengan conmigo,
a esta hora en que el sol incendia en sus principios
iluminando el espacio que no vemos.
Amigos, vengan,
vamos juntos,
perdámonos,
entre las páginas inocentes
de los que no tienen olvido.
Cementerio de trenes
Museo Ferroviario Roberto Galian
Rio Gallegos
Rio Gallegos
Sandra Figueroa.

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