En este jardín de paz
mi corazón es un barco
mi corazón es un barco
sin rumbo.
Por la tarde, la ría, el sol,
y un cementerio de trenes
dejaba escurrir la vida
entre hierro y escarcha.
Quise llevarme el trueno, las orillas del mar
en su vaivén musical, olas
subiendo y bajando entre las piedras,
quise ser el agua y la tierra
el sol abrillantado de la tarde.
El frío rompió mis manos,
agujereó el afilado sentido del hueso,
cementerio de trenes,
cielos del sur
Tierra,
habitable
pertenencia.
habitable
pertenencia.
