Sf
20 sept 2026
17 ago 2026
Hablábamos
Hablábamos de las mismas cosas,
la muerte siempre pasea a nuestro lado,
bellamente nos sonríe un luminoso amanecer.
En el centro del corazón talla su puntal espinoso,
su disparo certero se precipita en el cráneo,
donde no sé si existo.
(He visto otra vez
subir las escaleras del tiempo
hasta arribar hacia lo oscuro;
y es un escándalo
llegar con los ojos dormidos)
para violar
la exactitud de un poema.
sf
Sur y Palabra
(2011)
17/8/23
26 jul 2026
Diamonds and Rust
concomitante,
el monstruo allí frente a mis ojos,
desnudo y oscuro como todo monstruo.
Lo desafié por primera vez,
lo llevé a la calle, a la luz,
contra la espada lo puse frente a frente.
esperando para dar su zarpazo su aguijón
Con la inocencia en la mirada lo busqué.
Lo enfrenté por primera vez, y estaba allí,
contra el rincón de mi memoria.
Acaso puedo tomarlo de mi mano pequeña,
La vida tiene esas cosas, las nimias, las terrenas;
hunden sus raíces en mi corazón
luego de aquel día, algo de paz llega a mi espíritu,
limita ahora con el sur, ha perdido fuerza;
no se fue,
me recuerda cada tanto una cicatriz
que atraviesa la mitad de mi sombra.
Mis ojos desnudos tienen el poder
14 jul 2026
Amelia
Dónde
a qué paraíso inocente
tus ojos claros, dulzura de mi infancia;
pequeñas pequeñisimas nos reíamos juntas,
divertidas, jugábamos a ser,
felices;
tu dulzura ahora
dónde tu dulzura
Estábamos tan lejos,
y no reconocías ni mi nombre,
pero tendimos un puente
el amor
regresaba a encontrarnos:
¡Menos mal que viniste a verme!
¿Vas a venir mañana?
En la mirada,
entre las manos,
en la tibieza
entre los días
en el invierno
en tu cocina,
en la suavidad de las sábanas
delicadamente blancas,
en la torta de nuez
en la mantequilla tibia
en la plancha que armabas para mí en el jardín
entre las rosas del jardín
en el nombre de Alfredo
en el cuidado de los retratos
en la pulcritud de los vidrios
en las perlas del collar
el rojo carmesí de los labios
tu sonrisa
siempre tan hermosa
¡Menos mal que viniste a verme!
¿Vas a venir mañana?
Sf
5 jun 2026
por la noche
A Gri.
Es lo disruptivo
me dijo,
cerrando toda discusión;
la palabra origen.
Ella sabe.
¿Qué es lo disruptivo,
sino lo que emerge.
un nacimiento?
Yo iba descubriendo
que en cualquier sitio
debajo de cada término
había oculto un poema.
sf
31 may 2026
calm your mind & sinfonía
a Alejandro y al Monte Qaf
22 abr 2026
Eje
Me dijo que había que atarse
firmemente
que no pierda el eje;
quise tomarlo con las manos
mas puras,
pero las endemoniadas
no entendían.
-lo que pide el poema-
tanto que pregunté
al fin cara a cara tú,
qué quieres, vete,
enloqueces mis breves
neuronas desquiciadas;
no sé gritarle mas sombra
ni palabras que darle
pero él insiste,
a cualquier hora, indecente
tanto tira de mí,
no deja de escribirse;
aún cuando emborrache
una y otra vez
(flamencos tus ojos oscuros
de pie contra los míos)
atestiguar lo que es,
noche, sueño, mar,
tierra, bahía, paraíso:
lo que pide el poema
Sandrafigueroa
19 oct 2025
MADRE.
A mamá
En esta noche
vinimos a confundirnos:
yo vi,
estrecharse la verdad
contra el tiempo.
En los vínculos, así venía,
en ausencia: manos de madre,
confundirse el gesto,
el botón que falta:
esa costura, lo inconcluso.
Al borde del precipicio
madre, en tu palabra vive,
como un pañuelito blanco
donde llorar al fin
la aguja, el hilo del botón.
Abrocha, madre,
ajusta el ojal, la puntada:
toma por el filo,
imprime, central,
el huso puro de los tiempos.
sfa
(Poema inédito
de proximo libro "Trenes al sur")
14 oct 2025
Tierra
sf
28 sept 2025
Gustavo Santaolalla - Sf
6 jul 2025
Resonancias
habita.
como un desconocido.
hasta el cansancio
los caminos del principio,
la bifurcación de los destinos.
el número de calle
en que habitaba,
la vereda, el umbral
la ventana hacia qué
dirección viraba el día.
aquí sólo habita el silencio,
masmédula, ruiseñor
y viento.
15 jun 2024
Mi viejo, la escritura, la palabra.
Desde muy niña, había en casa un antiguo libro de poemas. Una inmensa antología de poesía del mundo, unas 300 páginas amarillentas, separado por secciones de poesía religiosa, humorística, amorosa, etc. Quedé admirada de la forma de escritura. Dios, tanto sentimiento allí, apasionamiento y tristeza. Así empecé a leer poesía, abducida hasta la médula por Farewell, Bécquer, Juan Ramón, Lorca. Byron, Walt Whitman, Shakespeare.
Sigo ligada a aquellas pequeñas letras que, a esa edad, lograron que sintiera que estaba allí la verdad de la existencia; si había lo verdadero, ahí yacía, lo había descubierto. Me encerraba a leer casi escondida, entonces a los niños nos prohibían aquellos temas.
No había más verdad en el mundo que aquellas palabras mostrando el interior de un ser humano, ni más valentía que transmitir tanta profundidad.
Cuando él, mi viejo, ya estaba muy enfermo y joven, cincuenta y pico, fui en avión a buscarlo para traerlo a Buenos Aires con mi familia, porque lo iban a operar.
Él sabía que no volvería nunca más a su casa en Rio gallegos. Se vistió elegante, como siempre. Cuidado. Hermoso. Quiso tomar un té, con la parsimonia inglesa de siempre. El avión iba a partir. Nosotros temblábamos sin poder pronunciar una palabra. Sabíamos que no volvería. El último viaje. Quiso tomar el té. “Que me espere el avión, sin mí no va a salir ” nos dijo, casi graciosamente como era su costumbre.
Y se sentó placido a saborear aquel ultimo té, en su mesa. Erguido, tranquilo, disfrutando. Luego le dijo a mi hermano ”andá arriba y traé… (al instante supe lo que era aquel “traé”) el libro que está en la biblioteca.” El presente instante de la herencia, por única, por última vez.
Y era este viejo libro de poemas que me dio en la mano aquella tarde. Única herencia. Luego de terminar el té, caminamos apurados hacia la puerta para irnos, él se paró, tan erguido diosmio, tan entero, volteó hacia la puerta, mirándolo todo . Mi interior se quebró allí mismo, sin remedio posible.
El, de joven, 18 años, leía aquellos poemas y los subrayaba, poemas de amor, pensando en mi madre.
Continuo en aquel libro.
Aquellos poemas son mi único lenguaje posible.
--.--
Otro recuerdo con mi viejo – él había crecido con la familia, algunos eran alemanes por los años 40 - en el sur, en el Hotel La Leona *, Tres Lagos, Pcia. De Santa Cruz, con una pequeña población alemana instalada desde 1910, y también con los indios tehuelches, nómades, que habitaban en carpas entre las matas y el desierto.
Bueno, no es casual esta anécdota. Él contaba que los indios se emborrachaban y se peleaban, en el bar de los tíos alemanes a punta de cuchillos. Eran altos, rudos, vestidos solo con cueros por tanto frío en el sur. Entonces venía el tío Alfredo, muy rubio él, muy alto; y comenzaba a hablarle a los indios en alemán con su voz muy fuerte, y ellos sin comprender, pero escuchando aquel vozarrón inteligible, empezaban a reírse a carcajadas entre borracheras y se olvidaban de las peleas.
--.--
Tal vez por eso nos trasladó una ingenua costumbre de la que no hace mucho tomé conciencia. Y era reírnos de las palabras. Él nos hacía chistes, al mostrar que cada palabra en realidad podía decir otra cosa; en medio de la solemnidad del habla, había una voz disonante o graciosa que sobresalía y desarmaba todo aquello, convirtiéndose en chiste, una gracia.
Por ejemplo, una conversación que decía la palabra poca, y el preguntaba ¿Boca? ¿Dijiste loca? ¿Quién dijo ronca? No recuerdo ahora, pero sé que nos reíamos de todo aquello. Me acostumbré a este ejercicio, escuchar no solo lo dicho, sino las resonancias, consonancias. Cualquier solemnidad podía terminar en estallido de risas. El lenguaje podía ser otra cosa. Una rotura en la lengua. Una cesura. La realidad ya no era tal. Siempre podía decirse otra cosa, ello también nos daba una secreta hermandad, un amparo, ya que teníamos aquel secreto que nadie tenía. Todo podía terminar en un chiste, una alegría, nada podía ser tan grave. Para la mayoría de las personas las palabras no escondían nada bajo ellas. Solo eran palabras, pero nadie se atrevería a darles vuelta como si fueran un abrigo, el cual usar del revés.
Luego ya crecida, adolescente, leyendo a Neruda, por ejemplo, la que me divertía con ellos era yo. Porque ellos reían de las palabras, de chistes, pero eran muy realistas. Entonces yo les leía una poesía al ombligo, o al caldillo de congrio. Y sus caras de espanto terminaban siendo lo más gracioso para mí.
--.--
Luego el otro tema, o fundamental para escribir; JG me dijo “Escribi sobre ello. Es interesante “. Pasa que, hasta los siete años, creo, yo estaba segura de que todos los seres nos entendíamos por medio del habla. Que éramos iguales. Que, si decíamos algo, los demás nos entendían claramente. Sabían lo que nos pasaba.
Sin embargo, a esa edad descubrí que podíamos hablar días enteros, pero qué decíamos. Todo el día hablábamos. De qué. De lo cotidiano, la comida, las cosas, los lugares las personas. Pero nadie sabía que pasaba en mi alma. Ni yo en el alma de otros. Teníamos verdades que ni siquiera podíamos transmitir. Acaso el otro podía entender mis sentimientos. Imposible. El otro era un extraño, un extranjero. Yo era una extranjera para el mundo. Ya nadie podría saber qué me pasaba, ni yo podía comunicarlo. Qué decir. Que tremenda decepción. Estábamos encerrados en un universo interior incomunicable.
Recuerdo que con esos ocho o nueve años empecé una especie de huelga de hablar. Al darme cuenta de que lo que decía no era importante. Nadie decía lo fundamental. Nadie sabía lo que le pasaba al otro. En definitiva, estábamos heridos de muerte y soledad. Descubrir aquello creo que definitivamente me reenvió a la escritura. Junto con aquel libro-herencia, tal vez descubrí que si había un modo de acercarse a otro ser era mediante la poesía.
Solo allí el alma vibraba, podía tomar tu corazón, descubrir como piedras las íntimas palabras, ríos, vertientes de sola verdad.
--.--
Pero luego de estos recuerdos voy a terminar con este poema, canción popular que tiene varias atribuciones sin saber a ciencia cierta el autor, pero circula de muchas maneras. Mi viejo, era feliz contándola de memoria a los niños, casi cantando con mucho histrionismo que hacía que lo miraran con enormes ojos asombrados de tanta verborragia alegre.
Así eran las palabras, ese juego, esa otra cosa.
Vamos al baile
Dijo el Fraile
_No tengo ganas
Dijo la Rana
_Invitaremos al León
Dijo el Ratón
_Pero es muy lejos
Dijo el conejo
_De aquí hay cien leguas
Dijo la yegua
_¿Por qué camino?
Dijo el zorrino
_No por el cerro
Les dijo el perro
_Ha de ser un rancho
Dijo El carancho
_No tiene alero
Dijo el jilguero
_No ha de tener luz
Dijo el avestruz
_Si hay un candil
Dijo el alguacil
_Ganaremos la delantera
dijo la Pantera
_Y ¿si me aburro?
Les dijo el burro
_Si hay muchachas
Dijo la vizcacha
_Todas son viejas
Dijo la Comadreja
_Dejemos la lata
Dijo la gata
_A que me enojo
Les dijo el piojo
_Voy por la loma
Dijo la paloma
_Me duele el cogote
Dijo el chilicote
_Tengo sarampión
Dijo el gorrión
_Me duele el callo
Dijo el caballo
_Me ha roto la uña
Dijo la chuña
_Y a mí un diente
Dijo la serpiente
_Se me caen las gafas
Gritó la jirafa
_No vienen mis hijas
Dijo la lagartija
_¡Ay que bochinche!
Dijo la chinche
_¡Ay qué macana!
Dijo la Iguana
24 mar 2024
Pequeña
que dejé aquí olvidada, dios mío,
ha florecido.
Sus leves tallos,
hicieron raíz
profunda.
Han pasado tantos días
y noches,
nuestro corazón furioso y triste
navegado montañas,
Las claras mañanas del sol
despiertan ahora suavemente;
si cierro los ojos
en una canción regresan
las últimas palabras
que no dijimos.
sf
2023
10 mar 2024
El último taller (intentando un texto)
En este último taller de julio en Madrid, un escritor sapientísimo, que por eso era el maestro, corregía nuestros escritos con la punta de una aguja.
De suerte pasé tan inadvertida que, sin saber mi nombre, jamás llegará a este breve texto.
Todos obedecíamos a las sagradas consignas, que nos arriesgaban en vértigo a escribir una rima, emulando Cervantes, Bécquer o Juan Ramón.
Mi latinoamericana inesperanza, no puso demasiadas expectativas en los resultados, ya que mi poesía dirigida nunca encuentra un camino. Tan pequeñas mis palabras, se retiran automáticamente cuando advierten una premisa, orden o parecido. Tan tímidas jamás osarían andar exponiéndose. Se callan. Como las conozco, no las fuerzo demasiado.
Pero los demás compañeros, especialmente las niñas, vieron desesperadamente hundirse los sueños de poeta. Aún recuerdo la carita de hundimiento de una de ellas, cuando el sapientísimo le dijo que lo que había escrito no era poesía."La luna brilla en la vereda, vereda que brilla en la noche, la luna. Y yo la miro desde la vereda."
Dios, cómo sostener aquella angustia durante las dos horas del taller. Entonces que es poesía dijo ella, que no tenía 15 años.
Todos hicimos silencio como si de un funeral se tratara. Cómo cerrar aquella herida. En sus ojos se veían las sombras cruzar una a una como temporales, tratando de mantener en el tiempo una compostura.
Los demás pudieron ir zafando entre románticos versos a la amada ausente, desesperados versos de amor incorregible.
Yo no recuerdo lo que pude escribir, pero sonaba casi como un canto, una oración, cómo sería de mala que ni la recuerdo.
Luego de tales humillaciones públicas, él impartió una especie de decálogo de escritura y me quedó vibrando hasta hoy la observación acerca de que el lector debe entender lo que dice el poema, a qué refiere. Que si hay que explicarlo entonces no es poema.
Tales premisas resonaron hondamente, pensé en mi amado Paul Celán, perecería nuevamente sobre el Sena.
Diosmío estos nuevos talleres llevan a ningún puerto.
sf
6 mar 2024
She´s Here
volví a irme de este mundo.
No sé aterrizar
sin quebrar el cielo
en sus dos alas.
Fuera del alma
soy un barrilete
sin sueños.
Lejos de mi de ti de tú,
deshice mi casa
en las paredes
hasta no retornar.
Del fuego inicial
tengo en las manos
un poema
escrito en el invierno
a orillas de tu alma.
Si apenas pudiera
ver cómo florecen
los días
fuera del tiempo
en que no estoy.
sf
2013
26 feb 2024
Gurdjieff - De Hartmann Meditation & LLave
22 oct 2023
Sin título
Sin título 1968
sf
17 sept 2023
Angel
11 ago 2023
Mayo
Para azul morir
voy a quedarme dentro
a la intemperie
no sé quién fui:
des- almada
cenizas se esparcen por el aire
- alambres y rejas-
Helado es el viento:
danza
oscilando
en mi danza .
¿no viste caer
copos de nieve
durante toda la noche
sobre el techo de tu casa
sobre la piel del lenguaje?
Copos blancos
caen,
3 jul 2023
Sentada
Sentada aquí
a la sombra de una palabra
registré, vieja estación
de aire y silencio.
Territorio que habito
el de la lengua.
No la palabra, sino el agua.
La luz insurgente.
No me voy no me iré de aquí.
A la sombra de un poema
construiré un muro
que me habite
yo debía ser un cuerpo.
Sf
(Azul cristal líquido)









