Mostrando las entradas con la etiqueta Javier Galarza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Javier Galarza. Mostrar todas las entradas

29 may 2026

JG

  ¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes angélicas?   
Y aun si de repente algún ángel me apretara contra su corazón, 
me suprimiría su existencia más fuerte. 
Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, 
lo que somos apenas capaces de soportar...  

«Las elegías de Duíno» Rainer María Rilke            
      


La ultima semana fuimos a despedir a JG a su última morada. 
El día no podía ser mas frío, la mañana helada, el gris sobre toda imagen:

"No entres dócilmente en esa buena noche..."

Ya no dejaba de mirar, 
y para quien va por la vida registrando lo posible, 
urge la cámara su testimonio.

Inmensas moles grises, góticos, 
 árboles, piedra,  soledad. 
¿No sería tu paisaje? 
¿Vos no hubieras tomado fotos ? 
Cualquier duda se desvaneció 
cuando vi el inmenso ángel 
viniendo a posarse desde el cielo.

¿Era el terrible Ángel de Rilke, 
de Lorca, apareciendo 
en fugaces y luminosos momentos, 
el ángel de la poesía, 
la sumatoria de ángeles 
a quien pedirle por vos, 
por todos, 
por la vida?

Ya no tuve dudas y  lo traje, 
por si está en su poder la raíz de la belleza, 
el acompañamiento, 
la custodia de lo poético.

Al salir,
una columna de árboles otoñales y helados 
dibujaban el cielo;
ví la distancia hacia el afuera, 
el angostamiento hacia la luz,
 la caprichosa perspectiva 
que armaba el paisaje.

Adentro, 
quedaba el Angel ...



De La noche sagrada. Javier Galarza
Sandra Figueroa


14 ago 2023

Centón. "Pasos de Esgrima" Alejandra Boero - Karina Lerman

Durante el último julio en Madrid en un taller, conocí la palabra centón, del griego, mixtura, retazos de una sola manta.
Al regreso, me emociona encontrar el trabajo "Pasos de Esgrima" de voces compañeras del pasado -Karina Lerman y Alejandra Boero- presente interior, puesto que presiento la voz de ellas en mi voz: me descubro al oírlas, encuentro mis palabras en las suyas.
La ausencia es mi ausencia, el duelo nuestro duelo imposible.
Prometí una devolución también imposible. 
Todos teníamos nuestro Javier. 
Ha tomado nuestra palabra, nuestro poema enlazado en sus poemas.
Cómo olvidar. No me resisto. Hemos sido tocados y fuimos escritos.
Y sucede que también como él dijo, tal vez el poema sea la sumatoria de voces, la trama de todos los poemas.
Como diferenciar de quién es la voz, se enlazan, costura, mixtura.
Me regocijo en el centón, por su intermedio desato las voces compañeras; él quería morir “en otros”. Vaya si lo hizo.
Aún estamos aquí.



PASO DE ESGRIMA

Alejandra Boero
Karina Lerman
Julio 2022- Julio 2023


Collage de Alejandra Boero y Karina Lerman.
 


Los sueños son efímeros, la eternidad se dice siempre con palabras
A.M.

Recitemos, amiga, ante las ruinas de lo sagrado.

Todo resuena y se quiebra bajo los pies. 
La huella se decanta hasta despersonalizarse.
¡Oh Bartleby, oh humanidad!

En esta tierra baldía aprendemos de lo efímero. La letra es inestable en su caligrafía, su sustancia.  

Desde que te fuiste, el reparto de panes y peces es desigual. Los cántaros ya no van a la fuente.

Los pequeños secretos están aún lúcidos en nosotras, y hay una bandera que flamea en el interior de cada corazón.
Tu partida, es una forma del exilio de la ausencia. 
Molinos de viento que se van deshilando al tocar lo real.

 Esta cruel pasión de siglo es acaso, aquello que nos atrae hacia el abismo.

He pensado dibujar con palabras
ese mar sostenido que daba
contra las piedras:
grandeza y miseria.

¿Qué fue de la palabra sino 
entreabrir 
al tajo de las sílabas: esta ciudad 
con esa hambre?

Desde la difusa apariencia de la imposibilidad: escribo. 
Mi delirio abre grietas en la forma 
y hay una ruptura en la linealidad del lenguaje. 
Hebra a hebra deshilamos cada nota. 
Nos será dado abandonarnos por igual en el júbilo y en la tristeza.

Hacer de nosotras mientras escribimos. 
Decir de mí un (des)velo que se triza y se pliega. 
Pero es la piel, allí, la que sangra. 
Los vientos de lo Real hacen síntoma.

Este ir hacia-abajo es una salvaje corona que florece
PC

A veces me pregunto 
¿de cuántas personas estaremos dando testimonio
 al tener el deseo y la palabra? 
No tenemos defensa ante lo que amamos.
 JG

En la incesante llovizna del viernes sentí esa tibieza propia de cuando se rescata una voz. Abrí el libro al azar y leí:

¿Cuál es el momento en que un cuerpo amado
entra en el pasado? ¿Cuándo perdemos gravedad
de una voz, magnitud de una caricia? 
 J. G 
 
Collage de Alejandra Boero

A UNA AUSENCIA

Vuelvo a trazar el mapa de la llanura.
Me esmero en despejar
sus límites,
en dibujar el horizonte.
Pierdo las coordenadas.
Necesito confiar en los recuerdos.
Hago pie en tu memoria.
Quien sabe caminar cruza caminos

Somos el libro que se abre en las preguntas.
Somos el rostro de la página que falta.
Escribiste: «Continuará».
Leo: «Nada de lo posible nos fue negado».
Somos la vida que no se detiene ante la muerte.

Como una pintura nos iremos borrando
Netzahualcóyotl

Allí donde el camino se abre
los pasos se suceden.
Miro las huellas en mi cuerpo,
en el tuyo.
El viento sopla y trae briznas de hibisco

¿Cuál es el momento en que un cuerpo libidinizado se
hace pretérito imperfecto? cómo se apaga el calor de ese
otro temblar hasta ser un recuerdo vago, impreciso,
inlocalizable?
J.G.
Como si hubiera sido que la muerte, o el duelo, o el interior del alma me llevara a un tiempo sin lenguaje: invisible

Hay que cavar la distancia entre el acontecimiento y el lenguaje para saberse intruso.
 Y arrojarlo al fuego
Como un largo rodeo de la ausencia absoluta.  
Como un poema
limitado para cantar a la muerte

‘siempre que determinada cantidad de energía desaparece en un lugar, 
una cantidad equivalente debe aparecer en otro espacio del mismo sistema’. 
Ignoro la veracidad de este enunciado, pero no nos es concedido saber qué retorna, 
cómo, cuándo, dónde o en quién. Si me fuera dado elegir, 
yo preferiría que ese caudal de energía volviera en algo que hiciera temblar mi ‘sitio’
JG


Collage de Karina Lerman.



                                                                       ......................

En menos de veinticuatro horas, entre el lunes 25 y el martes 26 de julio de 2022, los poetas Alejandro Michel y Javier Galarza nos sumieron en la tristeza, el dolor, en la pérdida y en el camino hacia un arduo trabajo: el del duelo.Alejandro es el amor; Javier, el amigo y maestro

Alejandra Boero

Centón: Wikipedia Un centón es una pieza literaria compuesta de frases y fragmentos ajenos. Puede ser en verso o en prosa. Proviene del griego κέντρων ("capisayo formado por retales o trozos remendones de otras desechadas de distinta procedencia"). Tiene finalidad paródica o de homenaje al autor o autores en que se basa.

A.B Alejandra Boero
A.M. Alejandro Michel
KL Karina Lerman
PC Paul Celan
JG Javier Galarza


20 may 2023

Ejercicio extra- Javier Galarza

Diosmío, cuando no hay palabras...




Una vez, y a raíz de una supuesta "penalidad" que Javier sentía que debía cumplir, me dijo que le hiciera preguntas, que él respondería.
Yo, obvio, junté la artillería y disparé, a sabiendas que mis preguntas casi no tenían respuestas. Por supuesto Javier las contestó de un modo que eran un ensayo... maravilloso.

Gracias por tus preguntas querida Sandra, intentaré responder sin certezas y sin ninguna pretensión de verdad, apenas tomando notas e intentando pensar. Según Heidegger "La pregunta es la devoción del pensar" y si hubiera una política en la pregunta, sería el antitotalitarismo, pues la certeza es la locura (Hitler, Charles Manson, las sectas, los líderes sanguinarios  o cualquiera que crea haber alcanzado una verdad absoluta). Esto no significa vivir en la duda eterna del obsesivo sino, dando un paso más, incluso hacia el misticismo, aceptar que vivimos en el misterio.
1.Instancia (estancia) de ir hacia el nombre. Apropiarse del nombre propio. ¿Qué implica?
Creo que la clave está al principio de tu pregunta, cuando decís "ir hacia el nombre", pues nadie sabe si llega allí, no hablamos de un lugar concreto, pero cito una anécdota. Flora era una joven poeta, una poeta más. Juan Jacobo Bajarlía le aconsejó que cambie su nombre artístico, que sólo use su segundo nombre para firmar los libros. Flora no le hizo caso y sacó un primer libro del que luego renegó. Un día escribió un poema muy sencillo "Alejandra, Alejandra, debajo estoy yo, Alejandra". A partir de ese poema no falló, cada uno de sus libros fue mejor que el anterior. Es decir, pienso que más que un intento consciente de apropiación, se trata de ver que construye la escritura o mejor dicho que vamos construyendo con la escritura porque cabe la paradoja de Heidegger ¿El artista es el origen de la obra o la obra es el origen del artista? Alejandra le escribe en una carta a Rubén Vela "te hablo de los poemas que estoy haciendo, de los poemas que me están haciendo". Recomiendo como lectura la conferencia de Heidegger "El origen de la obra de arte". No para responder nuestras preguntas sino para aumentar la dimensión de las mismas
2. ¿Qué escribo? ¿El fantasma es quién escribe? ¿Dice cosas que las más de las veces no sabemos ni lo que estamos diciendo? ¿Hacia dónde tendemos en la escritura, cuál es la cuenta pendiente, qué necesita ser escrito una y otra vez? ¿Conjuro? ¿Exorcismo? ¿El destino es encontrar y sacar algunas palabras del interior, llaves, o la necesidad de ir a decir algo que urge ser dicho?
En ensayos de Heidegger o de Lacan leí algo así: "Eso" habla, o "Eso" escribe o "Eso" piensa. Cada uno le pondrá un nombre diferente a "eso", el psicoanálisis lo llamará lo inconsciente, el existencialismo lo llamará "el ser", el místico lo llamará "dios". Suelo pensar que hay una trama simbólica hecha de lenguaje donde cada poeta debe aportar su propia voz, intuyo que esta trama es universal y hace a la especie humana y creo que la voz de cada poeta es un eslabón pequeño pero imprescindible en esa cadena. La palabra tiene algo de conjuro o exorcismo para el lenguaje de la magia. En la medida en que se escribe o se pregunta ya hay algo que urge ser dicho. Eso que urge ser dicho nunca puede ser claro como una fórmula matemática y el significado será posterior a la obra, las implicancias de lo dicho o de lo no dicho. Hay poetas rápidos, furiosos y videntes (Rimbaud) y poetas sabios y contemplativos (Bonnefoy, los grandes poetas chinos).
3. Sexo muerte escritura. ¿Cuál es la ligadura?
Si la sexualidad y la muerte están en el plano no simbolizable, de lo real, creo que la buena poesía trabaja en ese registro, es decir aludiendo a eso que no se puede decir más que con metáforas, imágenes, dando sentido como quien cuenta una narración a un niño asustado y las palabras devuelven el sentido y el hilo del mundo.

4. ¿Qué es la escritura?

Es una forma de habitar el lenguaje, una forma en el mejor de los casos plena, plena aún con sus vacíos, una voz que se destaca por sobre la charlatanería neurótica y las interferencias de radio.

5. ¿Qué relación guarda el cuerpo con el poema? ¿Reconstruimos un cuerpo nuevo, dibujamos ?



Diosmío, cuando no hay palabras...

Una vez, y a raíz de una supuesta "penalidad" que Javier sentía que debía cumplir, me dijo que le hiciera preguntas, que él respondería.
Yo, obvio, junté la artillería y disparé, a sabiendas que mis preguntas casi no tenían respuestas. Por supuesto Javier las contestó de un modo que eran un ensayo... maravilloso. Como siempre,  desde la lejanía, las cosas adquieren otra dimensión...
Vuelvo a releer hoy, cual si fuera una biblia...


Gracias por tus preguntas querida Sandra, intentaré responder sin certezas y sin ninguna pretensión de verdad, apenas tomando notas e intentando pensar. Según Heidegger "La pregunta es la devoción del pensar" y si hubiera una política en la pregunta, sería el antitotalitarismo, pues la certeza es la locura (Hitler, Charles Manson, las sectas, los líderes sanguinarios  o cualquiera que crea haber alcanzado una verdad absoluta). Esto no significa vivir en la duda eterna del obsesivo sino, dando un paso más, incluso hacia el misticismo, aceptar que vivimos en el misterio.

1.Instancia (estancia) de ir hacia el nombre. Apropiarse del nombre propio. ¿Qué implica?

Creo que la clave está al principio de tu pregunta, cuando decís "ir hacia el nombre", pues nadie sabe si llega allí, no hablamos de un lugar concreto, pero cito una anécdota. Flora era una joven poeta, una poeta más. Juan Jacobo Bajarlía le aconsejó que cambie su nombre artístico, que sólo use su segundo nombre para firmar los libros. Flora no le hizo caso y sacó un primer libro del que luego renegó. Un día escribió un poema muy sencillo "Alejandra, Alejandra, debajo estoy yo, Alejandra". A partir de ese poema no falló, cada uno de sus libros fue mejor que el anterior. Es decir, pienso que más que un intento consciente de apropiación, se trata de ver que construye la escritura o mejor dicho que vamos construyendo con la escritura porque cabe la paradoja de Heidegger ¿El artista es el origen de la obra o la obra es el origen del artista? Alejandra le escribe en una carta a Rubén Vela "te hablo de los poemas que estoy haciendo, de los poemas que me están haciendo". Recomiendo como lectura la conferencia de Heidegger "El origen de la obra de arte". No para responder nuestras preguntas sino para aumentar la dimensión de las mismas

2. ¿Qué escribo? ¿El fantasma es quién escribe? ¿Dice cosas que las más de las veces no sabemos ni lo que estamos diciendo? ¿Hacia dónde tendemos en la escritura, cuál es la cuenta pendiente, qué necesita ser escrito una y otra vez? ¿Conjuro? ¿Exorcismo? ¿El destino es encontrar y sacar algunas palabras del interior, llaves, o la necesidad de decir algo que urge ?

En ensayos de Heidegger o de Lacan leí algo así: "Eso" habla, o "Eso" escribe o "Eso" piensa. Cada uno le pondrá un nombre diferente a "eso", el psicoanálisis lo llamará lo inconsciente, el existencialismo lo llamará "el ser", el místico lo llamará "dios". Suelo pensar que hay una trama simbólica hecha de lenguaje donde cada poeta debe aportar su propia voz, intuyo que esta trama es universal y hace a la especie humana y creo que la voz de cada poeta es un eslabón pequeño pero imprescindible en esa cadena. La palabra tiene algo de conjuro o exorcismo para el lenguaje de la magia. En la medida en que se escribe o se pregunta ya hay algo que urge ser dicho. Eso que urge ser dicho nunca puede ser claro como una fórmula matemática y el significado será posterior a la obra, las implicancias de lo dicho o de lo no dicho. Hay poetas rápidos, furiosos y videntes (Rimbaud) y poetas sabios y contemplativos (Bonnefoy, los grandes poetas chinos).

3. Sexo muerte escritura. ¿Cuál es la ligadura?

Si la sexualidad y la muerte están en el plano no simbolizable, de lo real, creo que la buena poesía trabaja en ese registro, es decir aludiendo a eso que no se puede decir más que con metáforas, imágenes, dando sentido como quien cuenta una narración a un niño asustado y las palabras devuelven el sentido y el hilo del mundo.

4. ¿Qué es la escritura?

Es una forma de habitar el lenguaje, una forma en el mejor de los casos plena, plena aún con sus vacíos, una voz que se destaca por sobre la charlatanería neurótica y las interferencias de radio.

5. ¿Qué relación guarda el cuerpo con el poema? ¿Reconstruimos un cuerpo nuevo, dibujamos ?

El cuerpo está implicado en la escritura de tal manera que Nietzsche, entre sus jaquecas devastadoras, debió usar la forma breve y contundente del aforismo en sus intervalos de lucidez. Pero decir solo esto podría aludir a una relación causa y efecto y no se trata de eso. Quizás el cuerpo, cuya animalidad perdemos al pagar el precio de ""civilizarnos", se permita a través de la escritura des inscribir mandatos, ordenes y  poderes tal como denuncia Kafka en el cuento "En la colonia penitenciaria".  Se escribe con el cuerpo y se crea al escribir un nuevo cuerpo. ¿Y si escribir fuera la reescritura o reapropiación de los libretos? ¿Si la "ficción" que instaura la escritura nos hace perder la ficción neurótica para darnos entonces sí, la libertad de producir otra ficción? ¿Y si escribir fuera preguntar o tan sólo como la rosa de Silesius florecer sin porqué?


Javier Galarza



Gracias, maestro Javier Galarza

28/7/22

8 dic 2019

Ingeborg Bachmann: Una forma de arder en el lenguaje.

                                                                                                      de  Javier Galarza.


                                            Quizás alguna vez me pueda reconocer
                                              en una paloma, en una piedra rodante...
                                                     ¡Solo falta una palabra! Como debo llamarme
                      sin existir en otro idioma
                                                                         I.B.


Ingeborg Bachmann (1926—1973) sitúa el fin de su niñez el día en que presenció la entrada de las tropas de Hitler en Klagenfurt.
La historia enseña pero no tiene alumnos— escribirá.
Intima de Anna Ajmatova y Paul Celan (con quien compartió el grupo del 47, referente inevitable para quien escriba poesía después de las atrocidades del siglo XX), lectora crítica de los filósofos Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein, la poesía de I. B indaga al lenguaje desde los límites mismos del lenguaje. Como si al confesionalismo simbólico de Sylvia Plath uniera la indagación política (en verdad presente también en la obra de Plath), humana y filosófica.

El fascismo no empieza –afirma– con las primeras bombas que se tiran... Empieza en las relaciones entre las personas. El fascismo es lo primero en la relación entre un hombre y una mujer.

Bachmann nació en Austria ( acuden palabras para todos. Pero este idioma no lo entiendo. // He visto el país de la niebla / He comido el corazón de niebla) y murió en Roma, según se dice por haberse dormido con uno de sus sesenta Gitanes diarios encendidos.

Creo realmente en algo a lo que llamo ‘vendrá un día’. Y un día eso vendrá. Sí, es probable que no venga... y sin embargo, creo en ello. Si no pudiera creer más, tampoco podría escribir más

Indagar al lenguaje y sus (im)posibilidades fue uno de las tónicas del siglo XX. Queda pendiente la pregunta que popularizó la frase de Theodor Adorno.

Cómo se escribirá después de Awschitz o después del Proceso Militar. Después de los totalitarismos que asolaron el siglo XX, tal vez último espacio para las vanguardias.

El nuevo siglo ha nacido y aún persiste la pregunta.

Los últimos días de Ingeborg Bachman no fueron precisamente plácidos. Drogas (del Seconal al Nembutal), cierta popularidad extraña en un escritor de sus características, que en verdad no la ayudó demasiado, desengaños (no te he perdido a ti sino al mundo) y creatividad.

Luego del éxito de sus libros, entre los que se destaca Invocación a la Osa Mayor, Ingeborg Bachmann renunció a la poesía. Estos versos, dedicados a su íntima Anna Ajmátova, algo nos dicen:


Hacer sostenible una única frase
aguantar el ding dong de las palabras.
Nadie escriba esta frase que no la firme.


Y algo dicen también estos versos escritos para su venerada Nelly Sachs:

No aclara.


La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No las digáis.

Y en un reportaje añade la siguiente declaración:

Sigo sabiendo poco de poemas, pero entre lo poco, está la sospecha. Sospecha de ti lo suficiente, sospecha de las palabras, de la lengua, me he dicho muchas veces, ahonda esta sospecha —para que un día quizás, pueda originarse algo nuevo— o que no se origine nada más.
Ese es el aún no de Bachmann que nos interpela en tanto escritores. Transcribimos el poema de su renuncia a la poesía, escrito no mucho antes de la fecha de su muerte.

NADA DE DELIKATESSEN

Ya nada me gusta.

¿Debo
ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿crucificar la sintaxis
como un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
con cosas tan superfluas—?

He aprendido a ser sensata
con las palabras que hay
(para la clase más baja)

hambre
deshonra
lágrimas
y
tinieblas.

Con los sollozos no depurados,
con la desesperación
(y desespero de desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma
Los otros lo saben,
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?
¿Investigar la libido de una vocal,
averiguar el valor de amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que,
con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ella lo

nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)

Mi parte, que se pierda.


Ingeborg Bachmann, 
ULTIMOS POEMAS. 

http://javiergalarzants.blogspot.com/2009/10/ingeborg-bachmann-una-forma-de-arder-en.html