¿Cómo decirlo sin herir? ¿Cómo mirar sin herir?
¿Hasta dónde la voz o la mirada
roza lo irreparable, lo sutil, la memoria?
No sabemos de verdad qué es el amor
el fulgor efímero, los mitos del viaje.
Hay dimensiones del sueño, de eternidad,
las sombras de Petrarca o de Shakespeare
que nos inducen al fervor o a la hondura del engaño.
O simplemente ausencias, destierros interiores,
umbrales de ternura de una infancia
que convocan rituales y lechos.
Están las palabras nobilísimas, las cortezas
de los árboles, los pórticos, las promesas
juradas ante dioses, la melancolía de las plazas.
Es cuando surgen los espejos, las apelaciones,
la desnudez del alma y la desnudez del cuerpo
recreando el enigma, las naves, el destino.
Es Galatea, entonces, a las orillas, a las orillas…
CARLOS PENELAS
Buenos Aires, 30 de julio de 2026
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