26 jul 2026

Diamonds and Rust


En el último tiempo, en los últimos días del otoño, 
concomitante, 
el monstruo allí frente a mis ojos, 
desnudo y oscuro como todo monstruo. 

Lo desafié por primera vez, 
lo llevé a la calle, a la luz, 
contra la espada lo puse frente a frente.

Estaba en mis propios ojos hundido y agazapado,
esperando el milímetro para dar su zarpazo su aguijón 
Con la inocencia en la mirada lo busqué.
Lo enfrenté por primera vez, y estaba allí, 
contra el rincón de mi memoria.
Acaso puedo tomarlo de mi mano pequeña llevarlo entre las calles.

Oh señor, tu voz es un espejo donde no mirarme.
La vida tiene esas cosas, las nimias, las terrenas;
hunden sus raíces en mi corazón hasta hacerme sangrar.

No sé tu voz, tu boca, tu oscura independencia atada a mi sueño;
luego de aquel día, algo de paz llega a mi espíritu,
se puede respirar en silencio.

El monstruo desarma su estatura, 
limita ahora con el sur, ha perdido fuerza;
no se fue,
me recuerda cada tanto una cicatriz 
que atraviesa la mitad de mi sombra.

Tanto tiempo esperando la respuesta.
Mis ojos desnudos tienen el poder de elegir los caminos,
ya nada nos detiene bajo el sol del invierno.


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