9 sept 2026

Tiempos difíciles


El no lo sabe, no lo sabrá, pero yo  tendría únos 15 años, por los 80´, con una bota de yeso hasta la rodilla por un esguince vaya a saber de qué momento, cuando fui a verlo a un recital que daba en un boliche en su paso por Río Gallegos. 
No era el Baglietto de hoy. Era un Baglietto parecido a Jesucristo, con una voz dulcísima, y unas inmensas poesías que cantamos hasta el cansancio: 
"Era en abril el ritmo tibio/ de mi chiquito que danzaba/dentro del vientre un prado en flor/ era su lecho y el ombligo/y el ombligo el sol" y 
"Servime algo, Mirta/ Parece mentira el verte como antes/Pero para el que vuelve del infierno/Ya no hay más fantasías/Solo quiere un tiempo blando/Pero esto Mirta nunca lo sabrás"... 
El yeso cumplió su función, gracias a él logré estar en primera fila y que Baglietto me firmara el yeso, lo que a mis 15 años era la declaración de amor de mi vida. Qué emocionada estaba.
Qué belleza de música, de tiempos inocentes. ¿Cómo no enamorarse de este inmenso artista, con esa vocecita tan dulce y una melodía única, que con su leve presencia llenaba el escenario ?
Hoy, después de algunos años vuelvo a escucharlo y ahora conmueve su potencia, su sensibilidad. Único. Genio de los genios Carlos Baglietto. Solo los grandes como él a medida que pasan los años cantan mejor cada día . 


 




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