29 jun. 2014

DE CUERPO Y ALMA (Mitología Tehuelche)






Elal
nació
cerca
del río
Senguerr
como hijo
del horror
y tentativo
nieto
del incesto.

Creador
del país
Aónikenk,De Sésom,
"La vieja
del cielo"
la que mira
el tatuaje
en la muñeca,
jueza implacable
de los muertos.

De Karut
un paisano
poderoso
dueño
del trueno,
el rayo,
la lluvia
y la tormenta
¡guay!
de la gente
que él no quiera.

De Keénguenkon
dueña
del avestruz
y del guanaco
macho
que riñen
a muerte
con los hombres,
Mujer-Luna
Culto
de la buena
lluvia,
salud
del toldo
a contracara
del espanto.

Del
Nefasto Máip
que gira
de Este a Oeste,
que grita
que silva
como indio
que está penando retumban
las boleadoras
contra el piso
es tiempo
de volver
a tus cuevas
renegridas de males.

De Ajchum
espíritu
de la fuente
sulfurosa,
temor
de niños
y mujeres,
dueña
del calafate,
señora
de los grandes
lagos,
potencia
demencial,
a veces
los duendes
del idioma
la pintan
de rojo.

De Kéronkeuken
Espíritu –guía-
del siniestro
brujo,
negro pájaro
gigante
que dando vueltas
al rancho
extrae
la vida
del hombre,
burlesco
bebedor
de lágrimas
maternales.

De Uámenk
buscador
del alma –sombra
del enfermo,
su don
multicolor
frasea
el redondo
poder
lítico
dentro
de la sonaja
de cuero,
sobreviviente
de tres días
solitarios
entre
el puma,
el cóndor
y los espíritus
malignos...

Así diciendo,
cuando todo
era
"Agua Linda"
y Elal
construía
su toldo
con estrellas
azules...



Carlos Sacamata





Carlos Sacamata,  nacido en Comodoro Rivadavia, el 19 de diciembre de 1950 y falleció en diciembre de 2013. Hijo dilecto de la Patagonia. Ha recorrido la tierra del misterio en su extensión. Su abuelo fue el cacique tehuelche Juan Sacamata, quien tenía en su poder las orillas del Senguer en la provincia del Chubut, y al lado de quien descansa según su última voluntad. En su cabeza no cabía una sola idea más que la de ampliar su conocimiento y ofrecerlo a todos aquellos que quisieran interiorizarse, conocer más de esta cultura de más de 10.000 años según los registros que así lo justifican, sobre los tehuelches que vivieron en esta Patagonia cuando el clima realmente era hostil y no existía más que ganas de vivir y ampliar una raza que hoy corre riesgos de desaparecer, perder su lengua, sus mitos y leyendas y sobre todo, perdió a Carlos Sacamata.
Fundador de la legendaria revista "Chalten", dió a conocer a doscientos cincuenta autores patagónicos. Llevó adelante el certámen literario "David Aracena".  Laborioso y activo difusor de la cultura de los pueblos originarios de la Patagonia, en particular de los Tehuelches. Ha publicado un libro de poemas "Aoni Kosten - viento sur-", un libro bellísmo de relatos breves, "El picadero", y un libro de ensayo de etno- historia, "Linaje Sacamata".
Poesía en kas que el explica: "En otros momentos supe contar que no sólo no conocí a mi madre, sino que además, me fue negada toda información que tenía que ver con ella y sus antepasados. Debido a eso,quizás, pude ensayar “La Pluma Rota” obra con la que inauguro mi libro titulado “Aoni Kosten”, que significa Viento Sur."

La Pluma Rota

Hubiera dado tantas cosas Madre por tener el sosiego de tu rostro,
por tener la caricia de tus ojos, por lograr tan siquiera imaginarte.
En la densidad de mi noche fría prosa la muerte, los versos sin calma,
sólo tu alma Madre, hay, me llama y morir quiero con salvaje alegría.
Podré decirte tantas cosas Madre, que la eternidad me parece poca,
podré llorar contigo la pluma rota que me dio la vida para buscarte.
Hubiera dado tantas cosas Madre por lograr tan siquiera imaginarte.


Carlos Sacamata, un referente injustamente relegado, no por los escritores que lo quieren y lo respetan, sino por aquellos que detentan direcciones de Cultura y subsecretarías de la nada.

http://www.alconet.com.ar/varios/mitologia/patagonia/koock.html


Gracias Luis Milton Ibarra Philemon, por la difusión permanente de nuestra historia.

21 jun. 2014

IV








Abre una puerta,
pero no para partir o regresar
sino para saber que estás,
está la puerta.


Aunque la multitud del viento
despierte en nuestros dominios,
estaremos aquí, mientras tanto.


Algo en el orden de lo real
ha de quedar y permanecer.
Para eso escribo.








Sandra Figueroa
"Sur y Palabra"

Song of the Aisors- Gurdjieff



El universo flota en el espacio sideral
tú en el mar
como en el líquido amniótico.

Selva Casal









Gracias Victoria Fabre.

16 jun. 2014

Tú, sí, tú







Tú, sí, tú,
detrás de las ventanas tú,
ese silencio a puñales
rodando sobre la autopista
callejuelas de miedo y sangre
sin piedra donde anclar en la ciudad
sin muros  donde recostar
la ventura de ser.


Hey, tú, sí, tú,
despierta ahora del sueño
largamente acariciado,
de la vanidad del centro
de la otredad del nosotros despierta
y ven sobre ferrocarriles y camiones,
ven sobre la maldita sube* y sus escaparates.


Ahora en el frío 
anticipado de junio 
se rompe esta noche 
de trizas y estrellas,
y el poema anclado en tu voz
sale a escribir metáforas 
de vida.





Sandra Figueroa

* sube: Es una tarjeta implementada por el gobierno para viajar más económico en colectivo. Para acceder a ella hay que inscribirse, dejar sus datos; una tarjeta de identificación.

14 jun. 2014

Como tú. León Felipe por Paco Ibañez




Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas 
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...



A Zhivka Baldatzhieva

Mi niña se fue a la mar Federico García Lorca. Amancio Prada















2 jun. 2014

Al margen






Sobre el parámetro de la lectura,
en la palabra última,
al margen,
mientras se aquietan al fin
los ojos de la espera


Cuando la noche se hace silencio,
entre las páginas en blanco del libro
que aún no hemos nombrado;


brota y florece,
cuanto mañana escribiremos.









Sandra Figueroa