Wir alle fallen. Diese Hand da fällt.
Und sieh dir andre an: es ist in allen.
Und doch ist Einer, welcher dieses Fallen
unendlich sanft in seinen Händen hält.
Las hojas caen como si se marchitaran
en los lejanos jardines del cielo:
caen haciendo un ademán de negación.
Y en las noches cae la grávida tierra
fuera de todas las estrellas, en la soledad.
Todos caemos. Esta mano cae.
Y mira a los otros: la caída está en todos.
Y sin embargo, hay uno
que recoge suavemente, sin fin, todas esas caídas
en sus manos.
Rainer María Rilke
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